Ví deambulando a tu sombra,
ese cúmulo de añicos producto del orgullo
y no pude evitar sonreir...
la vida siempre nos alcanza,
aunque parezca que no es así;
mirar en veces al pasado
y sentir calma porque no fue tan malo como parecía.
A veces las vísceras nos justifican estupideces,
pero aún así no logran borrarlas pese a las plegarias;
sueños que se acercan por demás a las convenciones,
esas de las que dudo hoy día...
no sé que tipo de certeza quiero y de quién,
no entiendo qué tipo de amor quiero y de quién...
eso es lo peor del caso: pensar tanto todo lo que no siempre debe pensarse.
Cadenas dibujadas por el devenir de la cultura
que se rompen por el destino, por el dolor, por la ruina o por la fuerza;
evidencias de que el mundo corre más rápido que todos
sueños que nacen en la liquidez de las letras
deseos que se alejan de todo lo que me hacía fuerte
porque ya no existes
porque ya no eres nadie
porque se jodió, y nos fuimos entre las patas
así tenía que ser
hay mitos que no pueden coexistir,
ni en el más deslucido de los relatos.
Estaré ahí cuando me necesites...¿lo estaré?
debo terminar por deshollarme
y quitar de mi Ser cualquier cosa que me malsanamente me ate
estaré, pero no seré
no para ti
ya no más
aparentemente no importó
hasta que te largaste, tu y tus despojos...
hasta que regresé
tal cual soy...¡libre!
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domingo, 16 de diciembre de 2007
miércoles, 7 de noviembre de 2007
RITUAL Y POSIBLE DESPEDIDA
Muere la última luna de octubre
y por ello se hace posible mi más sentido deseo,
ese que le pagué con sangre
la más pura y fecunda que pude en mi guardar.
Pude convertirme en viento...
me despojé de los encajes, las telas y zapatos
perdí parte de mi perfume
para poder en ti filtrarme astutamente.
No podía negarme aún siendo viento...
rocé tu cara como nunca lo había hecho;
sé que me sentiste porque te cubriste la cara
y por un instante me diste la espalda.
Pero no quería ser sólo tierna contigo,
tenía que ultrajarte a quemaropa y sin recato.
Me filtré por el hueco entre ti y la sábana
recorriendote por el cabello, la frente...
Mi primer gran asalto fue tu cuello;
ése motín para mi tan deseado;
aspiré tu aroma: esa escencia de lima salada
que baña, afortunada ella, cada rincón de tu piel tostada.
Camine por tu espalda, intenté arañarte...
seguías hundido en el sueño,
me recosté sobre tu espalda
para besar y mordisquearla sin recato.
Continué por tu abdomen, tus muslos...
no podía detenerme, casi nada detiene al viento.
Te estreché junto a mi, besé tus labios incansablemente
pero seguías perdido en no sé qué sueño.
Te reté a un duelo a muerte
con brazos, piernas, gritos y sudor por arsenales
no entendiste mi propuesta
y lanzaste maldiciones al primer frente frío de temporada.
Las horas continuaban, y yo ahi, extasiándome de ti
llenándome de ti, de tu piel, de tu aroma, de tu calor...
de todo ese sudor que he soñado derramar contigo
y que no me permito confesarte por temor a tu partida.
¡Cómo quisiera gritarte a la cara
que me filtré hasta tu cama para envolverte con mi cuerpo
que te hice mío de punta a punta
en medio de un triste y asqueroso silencio!
Maldito sea el tiempo, se acerca la hora que condena
el instante de luz que la naturaleza aprecía
y que yo detesto porque regreso a lo que ves siempre.
...amanecer de agonía, de viento que se fuga y en veces baila con las ninfas.
y por ello se hace posible mi más sentido deseo,
ese que le pagué con sangre
la más pura y fecunda que pude en mi guardar.
Pude convertirme en viento...
me despojé de los encajes, las telas y zapatos
perdí parte de mi perfume
para poder en ti filtrarme astutamente.
No podía negarme aún siendo viento...
rocé tu cara como nunca lo había hecho;
sé que me sentiste porque te cubriste la cara
y por un instante me diste la espalda.
Pero no quería ser sólo tierna contigo,
tenía que ultrajarte a quemaropa y sin recato.
Me filtré por el hueco entre ti y la sábana
recorriendote por el cabello, la frente...
Mi primer gran asalto fue tu cuello;
ése motín para mi tan deseado;
aspiré tu aroma: esa escencia de lima salada
que baña, afortunada ella, cada rincón de tu piel tostada.
Camine por tu espalda, intenté arañarte...
seguías hundido en el sueño,
me recosté sobre tu espalda
para besar y mordisquearla sin recato.
Continué por tu abdomen, tus muslos...
no podía detenerme, casi nada detiene al viento.
Te estreché junto a mi, besé tus labios incansablemente
pero seguías perdido en no sé qué sueño.
Te reté a un duelo a muerte
con brazos, piernas, gritos y sudor por arsenales
no entendiste mi propuesta
y lanzaste maldiciones al primer frente frío de temporada.
Las horas continuaban, y yo ahi, extasiándome de ti
llenándome de ti, de tu piel, de tu aroma, de tu calor...
de todo ese sudor que he soñado derramar contigo
y que no me permito confesarte por temor a tu partida.
¡Cómo quisiera gritarte a la cara
que me filtré hasta tu cama para envolverte con mi cuerpo
que te hice mío de punta a punta
en medio de un triste y asqueroso silencio!
Maldito sea el tiempo, se acerca la hora que condena
el instante de luz que la naturaleza aprecía
y que yo detesto porque regreso a lo que ves siempre.
...amanecer de agonía, de viento que se fuga y en veces baila con las ninfas.
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